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Cuando nace un sistema para almacenar música que es capaz de desbancar a otros anteriores, es frecuente que aquél aproveche algunas de las grabaciones del sistema anterior para su mejor conservación. Esto es especialmente importante en el imperio digital en que vivimos, ya que -por razones ligadas a la calidad, a la facilidad de almacenaje, conservación y manipulación- nada apunta a que este formato vaya a ser desbancado por otro (tanto es así que parece más probable el fin de la civilización). Es por esto que tanto diversas organizaciones como algunos particulares están realizando la labor -de gran interés histórico- de transferir grabaciones de los viejos formatos a los nuevos.

Es llamativo el hecho de que, en el caso de los particulares, muchos han elegido Youtube como medio de difusión de su producto. El éxito del que ha disfrutado este sitio web desde que fue fundado en febrero de 2005 se debe, entre otras cosas, a su gran versatilidad. Dejando a un lado la presencia notable de largometrajes y cortometrajes, series televisivas, animaciones, videoclips y spots publicitarios tanto de dominio público como protegidos por derechos de autor, la idea de compartir vídeos creados por uno mismo ha calado en la sociedad de tal modo que casi cualquier contenido tiene cabida en Youtube. Por eso no es de extrañar que también existan, en ausencia de un medio mejor, coleccionistas de viejos formatos que compartan sus adquisiciones en Youtube aprovechando el hecho de que una de las maneras más sencillas de ‘digitalizar’ esos formatos sea grabando un vídeo.

Conviene resaltar que el formato de grabación obsoleto más común en Youtube es el de los discos de 78 rpm (o discos de pizarra), por diversas razones. Por un lado, su antecesor, el cilindro de cera, lleva 90 años obsoleto y, debido tanto a su escasez como a su fragilidad, no es pieza habitual de la colección de particulares sino más bien de fundaciones y bibliotecas que por otra parte han logrado que muchos estén disponibles en la red en formato mp3. Por otro lado, su sucesor, el disco de vinilo, forma parte de una cultura de masas que deprecia su valor y gracias a la cual muchas de sus grabaciones (sobre todo las realizadas a partir de 1970) han sido ya remasterizadas digitalmente en discos compactos. El disco de pizarra, sin embargo, se encuentra en una situación distinta. La industria que lo fabricaba desapareció en los años 50 y desde entonces ha pasado a ser objeto de colección. Sólo una ínfima parte de lo producido en discos de 78 rpm desde 1898 ha sido reeditada en CD, debido a que sólo los artistas más notables merecen la atención de la masa -las voces de Enrico Caruso, Louis Armstrong, Fats Waller, Marlene Dietrich y Carlos Gardel, por ejemplo, siguen siendo reconocidas por mucha gente. Por esta razón, el resto de esas grabaciones tienen que utilizar otros medios para llegar al público actual y no condenarse al olvido. Aquí radica la importancia de labor desinterasada de esos coleccionistas que con buena fe publican en Youtube centenares de vídeos de discos de 78 rpm dando vueltas en un gramófono o bien fotomontajes con la música de fondo -en estos casos, casi siempre tratada con programas informáticos para eliminar el ruido.

La calidad de la música recogida estos vídeos difiere de muchas maneras, entre otras: según los usuarios que publican determinado vídeo (su buen o mal uso de las tecnologías es determinante), según la cámara utilizada para grabarlo, según el disco, según el gramófono (según su tipo y modelo y el estado del motor y de la aguja), según el tipo y la calidad de la grabación en sí y, en su caso, según la restauración digital del sonido que haya podido hacer el usuario. Es importante tener en cuenta que existen dos tipos diferenciados de grabaciones en cuanto a los discos de 78 rpm: las acústicas (producidas entre 1898 y 1926) y las elécticas (de mejor calidad, producidas a partir de 1924). Para cada tipo existe un sinfín de modelos de gramófono, de forma que una grabación eléctrica está hecha para ser reproducida en un gramófono eléctico (con motor eléctrico y altavoz amplificador) y nunca en uno acústico. Algunos usuarios carecen de esta noción básica y, en su afán por hacer un servicio a la historia, lo que hacen es estropear discos eléctricos con un gramófono de trompeta chirriante que no hace justicia a la calidad real del sonido.

En cualquier caso, por el momento Youtube está demostrando ser una herramienta de difusión muy productiva y útil para la conservación de las grabaciones conservadas en los viejos formatos. Los usuarios que llevan a cabo esta labor no hacen sino seguir la pauta -aún no suficientemente generalizada- de digitalización de documentos históricos que desde hace años realizan numerosas hemerotecas, fonotecas, filmotecas, archivos y museos. Internet sigue su desarrollo imparable y ahora se trata de seguir ampliando contenidos para hacerlo todo más accesible y crear nuevos mercados.

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